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La neurona de Jennifer Aniston

15 de febrero de 2022 · Dra. Gema Díaz Blancat

La neurona de Jennifer Aniston

Una de las preguntas que más me han fascinado desde que estudio la memoria es aparentemente sencilla: ¿dónde guarda el cerebro lo que conoce? Cuando reconozco la cara de un amigo, el nombre de una calle o la voz de mi madre, ¿qué está ocurriendo ahí dentro? En 2005 un grupo de investigadores encabezado por Rodrigo Quian Quiroga publicó un trabajo que dio una pista preciosa, y que en la consulta me sirve muchas veces para explicar cómo funciona la memoria.

Estaban registrando la actividad de neuronas concretas en el lóbulo temporal medial de pacientes con epilepsia y se encontraron con algo sorprendente. Había una neurona que se "encendía" cada vez que el paciente veía una fotografía de la actriz Jennifer Aniston, y que se quedaba en silencio ante otras caras, otros lugares u otros objetos. Daba igual que la foto fuera de frente o de perfil, en blanco y negro o en color: aquella célula respondía a la idea de esa persona. En otros pacientes aparecieron neuronas parecidas para Halle Berry, que se activaban tanto con su foto como con su nombre escrito.

Lo que más me gusta de este hallazgo es lo que nos dice sin querer. Esa neurona no estaba reconociendo unos píxeles ni una nariz ni un peinado, estaba reconociendo un concepto, un significado. El cerebro había hecho ya el trabajo difícil: tomar todo lo que sabemos de alguien y reunirlo en una representación estable a la que podemos llegar desde la cara, desde el nombre o desde un recuerdo.

Es fácil entender mal esto y pensar que tenemos una neurona para cada persona que conocemos, como si guardáramos a cada ser querido en una célula que, si se estropeara, borraría su recuerdo. No funciona así. Lo que hay son pequeños grupos de neuronas que sostienen cada concepto entre varias, de manera que el sistema sea eficiente pero también resistente: no perdemos a una persona porque muera una célula. Y no es casualidad que estas neuronas vivan en el lóbulo temporal medial, en el hipocampo y sus alrededores, que son justamente las estructuras que necesitamos para formar recuerdos nuevos.

Por eso me parece que esta historia es algo más que una curiosidad. En la enfermedad de Alzheimer, esa misma zona es de las primeras en deteriorarse, y una de las primeras quejas que escucho en consulta es precisamente esa: "no me salen los nombres", "me cuesta reconocer a gente que conozco de toda la vida". Entender cómo el cerebro enlaza una cara con un nombre y con todo lo que sabemos de alguien nos ayuda a evaluar mejor qué está fallando y a diseñar la estimulación cognitiva de forma más fina, trabajando precisamente esas asociaciones.

Al final, la llamada neurona de Jennifer Aniston es una ventana pequeñita a algo enorme: la manera en que el cerebro convierte lo que vemos y oímos en aquello que conocemos y recordamos.

Para quien quiera leer el estudio original: Quian Quiroga, R., Reddy, L., Kreiman, G., Koch, C. y Fried, I. (2005). Invariant visual representation by single neurons in the human brain. Nature, 435, 1102-1107.