Cuando la enfermedad de Alzheimer avanza, uno de los problemas que más puede interferir en el día a día del paciente y generar frustración en la familia son las dificultades del lenguaje.
En fases más avanzadas pueden aparecer problemas para encontrar las palabras, nombrar objetos, seguir una conversación, comprender mensajes complejos o expresar con claridad lo que la persona quiere decir. A veces, estas dificultades se relacionan con la afasia, es decir, una alteración de la capacidad para comprender y/o expresar el lenguaje.
Para la familia puede resultar muy doloroso ver cómo la comunicación cambia. Sin embargo, existen pautas sencillas que pueden ayudar a reducir la frustración, favorecer la expresión y mantener el vínculo emocional.
Pautas para comunicarnos mejor
No forzar cuando no recuerda una palabra
Cuando la persona no recuerde el nombre de un objeto o una palabra concreta, no conviene presionarla ni corregirla de forma insistente. Es preferible tranquilizarla, darle tiempo y aceptar sus "muletillas" o rodeos si hemos entendido el mensaje.
Lo importante no siempre es que utilice la palabra exacta, sino que pueda comunicarse y sentirse comprendida.
Hablar despacio, claro y con frases sencillas
Es recomendable hablar despacio, utilizando frases breves y claras. El tono de voz debe ser normalizado, sin infantilizar ni elevar la voz si no existe un problema auditivo.
Una comunicación sencilla no significa tratar a la persona como si no comprendiera nada. Significa adaptar el mensaje para facilitar la comprensión.
Favorecer que se exprese
Aunque su discurso parezca desorganizado o sin sentido, es importante estimular el inicio de conversaciones y permitir que hable. La expresión verbal sigue teniendo valor, incluso cuando el contenido no sea completamente claro.
Podemos acompañar la conversación, mostrar interés y ayudarle a mantener el hilo sin interrumpir constantemente.
Guiar sin corregir en exceso
Cuando la persona intenta explicar algo, podemos ayudarle a dirigir la conversación hacia lo que creemos que quiere expresar. Sin embargo, es importante respetar sus pausas, sus tiempos y sus errores.
Corregir de forma continua puede aumentar la inseguridad y hacer que deje de intentar comunicarse.
Hacer preguntas concretas
Las preguntas muy abiertas pueden resultar difíciles. En lugar de preguntar: "¿Qué quieres hacer?", puede ser mejor ofrecer opciones concretas:
- "¿Quieres salir a pasear o prefieres quedarte en casa?"
- "¿Quieres agua o zumo?"
Las preguntas cerradas y las opciones facilitan la respuesta y reducen la sensación de bloqueo.
Buscar un ambiente tranquilo
Para comunicar algo importante, conviene centrar primero su atención. Es útil reducir ruidos, apagar la televisión si está de fondo y asegurarnos de que nos está mirando y atendiendo.
Un ambiente tranquilo facilita mucho más la comprensión y la expresión.
Evitar conversaciones con demasiadas personas
Cuando participan muchas personas en una conversación, la persona con Alzheimer puede sentirse perdida. Le resultará más difícil seguir los turnos, comprender los cambios de tema y responder adecuadamente.
Siempre que sea posible, es mejor favorecer conversaciones de una o dos personas, en un entorno calmado.
El lenguaje no verbal también comunica
A medida que la enfermedad avanza, las palabras pueden perder eficacia, pero el lenguaje no verbal sigue siendo fundamental.
Una mirada tranquila, una sonrisa, una caricia, un gesto de paciencia o un tono afectuoso pueden transmitir seguridad y cariño incluso cuando la comunicación verbal se vuelve difícil.
Y recuerda: aunque las palabras no siempre lleguen como antes, el afecto, la presencia y la forma en la que acompañamos siguen comunicando.
Neuropsicología GDB